Pasada la anécdota, dos cuadras más adelante UN solo perro chico se puso en medio de la calle intentando detenerme con sus ladridos... jajaja... aceleré no más y me paré en los pedalines. El pobre perrito tuvo que hacerse a un lado. Después pude seguir tranquilo como siempre hasta un disco Pare. Llegué despacio, frené suave y comencé a bajar cambios hasta detenerme. De pronto dos malditos perros ladrando despavoridos se me abalanzaron. Ambos animales tenían collar y se veían bien alimentados: claramente no eran perros abandonados. Yo estaba en clara desventaja: con una muestra propia de depredadores, cada cual se ubicó a cada lado y comenzaron a tirar tarascones en forma alternada. A esas alturas estaba más que cagado: el mal ubicado disco pare me había servido de trampa para ser presa fácil de dos perros, el tránsito contrario no me permitía pasar, y más encima, entre patadas al aire que lancé, pasé a llevar el pedalín y ¡¡¡quedé en neutro!!! Miré a todos lados: ni luces de los dueños de los adorables canes. Esperé interminables 10 segundos hasta que hubo un espacio para incorporarme a la calle de la preferencia. Rápidamente puse primera, aceleré, y levanté rueda para que la base del motor me sirviera de defensa en contra de los perros que ya presentían mi huída. Afortunadamente los perros sólo quedaron con sus ladridos y ninguno atentó como kamikaze.
Hoy salí de la casa como de costumbre, y a una cuadra veo a unos 6 perros entretenidos en una garita de guardias. Pasé cambio, y me fui a bajas revoluciones para meter la menor bulla posible y así no motivar a los canes a seguirme. Pero la táctica no resultó. Igual la jauría salió despavorida en mi contra, y no me quedó otra que bajar cambio, acelerar a fondo, y dispensar patadas a ambos lados para alejar a los malditos quiltros.
Estoy seguro que las motos huelen a gato.
jueves, mayo 18, 2006
Motos huelen a gato
Publicadas por
Octavio Vasquez Reyes
a la/s
4:36 PM
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