Grrr... Puchas la caida pa’ tonta. Si estaba completamente detenido haciendo la maniobra. Zafarme de las plantas sin dañarlas fue otra odisea... Dañaba las plantas, o la moto, o mi camisa blanca inmaculada. Al final lo único que se dañó profundamente fue mi orgullo motoquero.
En el instituto donde trabajo, por comodidad y seguridad, estoy dejando la moto frente a la cafetería (es una enduro). Para llegar ahí debo pasar por una vereda angosta (de unos 70 cms de ancho) que está rodeada por ligustrinas y que tiene una curva bastante cerrada (aprox.unos 60º) hacia la izquierda y de tope al frente tiene un muro. Entonces, ayer se me ocurrió la genialidad de pasar por ahí pero yo montado en la moto. Todo bien, bajé los pies, solté suavemente el embrague y sólo en ralentí avancé muy despacio con todo el manubrio a la izquierda. Topé con la rueda delantera el muro, retrocedí unos 20 cms, volví a avanzar... fui a retroceder otra vez con el manubrio girado completamente a la derecha, fui a hacer fuerza con los pies para retroceder otra vez... y mierda! mi pie izquierdo quedó suspendido en el aire (metí la pata a la tazas de las ligustrinas) traté de buscar apoyo estirando la pierna a más no poder, y cambiando la posición de “trasero al centro” por “poto a la izquierda”, frené con el delantero y trasero, aceleré, solté embrague, hice de todo mientras sentía como iba perdiendo el equilibrio, hasta que conseguí sentir el pie en contacto con el suelo: ¡pero era puro barro resbaloso! Todo esto no sirvió de nada, igual me fui con moto y todo a la izquierda. ¡Conchesumadre! Comencé a escuchar el crujir de las plantas mientras mi cuerpo se iba posando sobre ellas (fue todo en cámara lenta), y simultáneamente mi moto y la gravedad hacían lo suyo al aplastarme.
jueves, mayo 18, 2006
Orgullo al suelo
Publicadas por
Octavio Vasquez Reyes
a la/s
4:26 PM
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1 comentarios:
Na de Orgullo, todos tenemos algo mas o algo menos estropeado el orgullo en caidas poco machotes jejeje buen blog.
saludos
Freddy
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